TELEFONIA MOVIL

Leo un artículo en http://cambiosdevida.com escrito por Jorge Ramos, periodista mexicano, acerca del poder de Internet y de los teléfonos móviles, o celulares según su denominación en los países de Iberoamérica, con relación a las movilizaciones de los pueblos contra los gobiernos corruptos y autoritarios, que cada vez se dan más en el planeta.

El orden político del siglo XXI está siendo transformado por las nuevas tecnologías. Bien, esta frase es relativamente correcta, o cierta. Quizá es lo que nos gustaría a todos creer, pero no es en cierto modo lo que está sucediendo a nivel mundial en cuanto a desmoronamiento de gobiernos corruptos, indecentes y dictatoriales,  primordialmente porque en los países que albergan esa clase de gobierno el poder no lo ostenta  Internet ni la telefonía móvil, ni siquiera tienen capacidad de decisión, si acaso de movilización de masas. Pero si esas masas encuentran de frente a un ejército leal al gobierno, ahí no vale nada; el resultado suele ser cientos, o miles, de bajas, además de cárceles a rebosar.

Podemos estar de acuerdo en que las redes sociales han influído bastante en el desenlace de los sucesos de Egipto, pero es que ese pueblo ha tenido de su parte un aliado importantísimo: el Ejército, algo bastante inusual, y ojalá todos los ejércitos del mundo sirvieran al pueblo, en lugar de a su gobierno, a quien debe obedecer, pero nada más. Está por ver, no obstante, si ahora ese ejército cumple su promesa de convocar elecciones libres en unos meses. Si no fuera así (cosa nada imposible) habría que pensar en una maniobra siniestra de las redes sociales para instaurar un régimen militar y de terror en Egipto. (todos los regímenes militares son terroríficos).

En países en los cuales gobierno y ejército trabajan al unísono en la corrupción y represión es muy difícil que el pueblo tenga acceso a Internet y demás, pues está debidamente controlado y censurado, y todos sabemos que desde fuera NO SE HACE NADA, y no digamos la Unión Europea.

En China, la segunda economía del mundo después de haber desbancado a Japón, se realizan multitud de ejecuciones secretas a disidentes y oposición. Es un secreto a voces. Se sabe, pero no se dice. Y ahí Internet no tiene ningún poder, o hace por no  tenerlo. En una década más o menos, será la primera potencia mundial, y no está bien incomodarla difundiendo malas noticias cada día…

En Venezuela, nueve años o más de dictadura y despotismo de Hugo Chávez. ¿Las redes sociales hacen, o han hecho algo, para destituírle y provocar unas elecciones decentes?, no, no conviene, hay demasiado petróleo por medio. Todo es muy hipócrita.

En Guinea, un dictador bananero llamado Teodoro Obiang, casado con cinco mujeres, tres de ellas en el gobierno, el pueblo sin trabajo y pasando hambre, lleva ¡32! años en el poder, y nadie hace nada, ni siquiera Internet, con todo el poder que se le atribuye. Es más, desde el gobierno español se envía una comisión del Congreso, con su presidente a la cabeza, para rendir pleitesía al citado cacique.

¿La telefonía móvil e Internet hicieron algo para impedir la reelección de George W. Bush a raíz de la guerra indecente e inmoral que provocó en Irak?. Por favor…

No nos engañemos, estas tecnologías no derrocan regímenes ni dictadores por sí mismas.  Las marionetas siempre se han movido en función de quién tira de los hilos.

En el aspecto doméstico de los teléfonos móviles, qué vamos a decir; ahí sí que el asunto adquiere tintes verdaderamente caricaturescos  y absurdos. Todo el mundo pegado a un teléfono. En casa, en el baño, en el ascensor, en la calle, el taxi, el metro, la oficina. Personas con aire estúpido que las ves caminando por la calle y hablando solas. Pero si te fijas detenidamente, verás que de una de sus feas orejas sale un cable similar al de los agentes secretos; sigues la trayectoria y ves cómo este  se esconde por una de las tetillas… y termina en un móvil escondido en algún bolsillo de su vulgar anatomía. Adivinas que está hablando con algún familiar, la novia, la esposa, el primo, el padre, el hijo, la otra… es igual.  ¿El tema de conversación?, importantísimo. Estoy llegando… hace un frío… no, no llueve mucho… ¿Me quieres?… yo a tí tampoco mucho… ya he comprado el pan… cómo está el tráfico, oye… los niños bien ¿verdad?…estoy subiendo… ¡Joder!.

Pero es la tecnología que toca, la del siglo. Y quién se resiste a ella. Hombre, algunos sí. Es mi caso. Adoro que no me localicen. Hacer lo que me apetezca sin que cada dos minutos, cinco como máximo, me llamen y pregunten: ¿estás bien?… ¿por donde vas?… ¿ya has llegado?… ¿hace frío?… acuérdate de… no se te olvide… no tardes en venir… ten cuidado al cruzar… abrígate… cómo te echo de menos… ¡Pero leche, que ya soy mayorcito, por favor!. Pero no hay remedio, pues si sales de casa sin el teléfono móvil encima, al regreso te expones a una bronca monumental por parte de toda la familia, pues piensan que por el hecho de no llevarte  el móvil has estado expuesto a toda suerte de peligros y contingencias a cual más terrible. O bien, que es lo más probable, están cabreados porque no te han podido controlar minuto a minuto a cada paso que has dado.

Vete a cenar con un amigo, o dos, o con tus hijos (ahí sí es peor). No conseguirás hilvanar una conversación durante más de dos minutos. Cuando no suena un móvil suena otro. A continuación cualquiera de ellos responden a una llamada perdida que tenían de hace quince minutos. Mientras, tu cara de gilipollas es increíble, pues piensas: Pero coño, si es que yo no intereso NADA  a estos imbéciles. Lo único interesante para ellos es el teléfono. Y encima pago yo…

Pero ya se sabe: los teléfonos móviles están tumbando dictadores y gobiernos autoritarios.

¿Eso es así?, y yo sin saberlo…

3 thoughts on “TELEFONIA MOVIL

  1. Análisis como el que has presentado abren las fronteras de los conocimientos y de las opiniones. Muchas Gracias. Un abrazo.

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